
El clima de nuestro planeta está sufriendo importantes alteraciones desde hace varias décadas, principalmente a consecuencia de la emisión de gases que potencian el efecto invernadero, originados por el uso extendido de combustibles fósiles, como el petróleo, el gas o el carbón, la descomposición de residuos urbanos o ganaderos y los cambios en el uso de la tierra.
Existen ya pruebas irrefutables de este cambio. Los años más cálidos de los que se tiene registro se han producido a partir de 1990, así como cambios estacionales importantes, derretimiento de superficies heladas y la subida del nivel de los océanos.
Chile no está exento de este tipo de transformaciones. El cambio climático traerá consigo un desplazamiento hacia el sur de las actuales zonas de cultivo, tierras y productos secos. Además, podrían surgir plagas y patologías desconocidas.
Los cambios climáticos llevarían a que zonas que nunca han tenido determinadas patologías, ahora las presenten e incluso aparezcan plagas hasta ahora inexistentes en Chile. Es decir, si ciertas enfermedades se desarrollan mejor en la zona norte, al haber más sol en la central éstas podrían bajar, con lo que tendríamos presencia de infecciones no "autóctonas" de la región.
El derretimiento de los glaciares es otra de las consecuencias que trae el cambio climático. Los glaciares que están sufriendo mayores complicaciones son los del norte chico y los de la zona central, en ambas partes los glaciares aportan más del 60% del caudal de los ríos, y se puede ver como éste ha disminuido de manera importante en los últimos años.
Otro tema significativo es el aumento de la temperatura del mar, afectando directamente a los pescadores artesanales del país, los que se verán perjudicados pues el calentamiento de los mares hará que las especies que suelen extraer migren hacia otros lugares, siendo reemplazadas por peces desconocidos.
El cambio climático global también afectará al clima de Chile. Por ejemplo, el clima de la Primera Región mutaría a uno más tropical debido al aumento de los deshielos y el consiguiente incremento de las lluvias en el altiplano. En la II Región el clima sería aún más seco de lo que es actualmente. En la zona central subirían las temperaturas y reinaría la sequía.
Asimismo, el promedio de precipitaciones en la zona centro sur del país caerá drásticamente, a niveles de entre 15 y 20% hacia 2080. A esto, además, se le suma que en el futuro las lluvias serán más cortas, aumentando el tiempo de exposición a evaporamiento del agua caída. En otras palabras, en esta zona del país lloverá menos y el agua que caerá se evaporará con mayor rapidez. En cambio, en el sur de Chile las precipitaciones aumentarán, causando transformaciones negativas en el desarrollo de los ecosistemas que ahí conviven.
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